-¿Hadigu? ¿Dónde te has metido? ¡Oye!
-¿Gael?.- Dijo una hermosa niña que vestía de azul.
-Si soy yo... ¿y tu quien eres pequeña?
-Soy la magia.- La pequeña corrió detrás de los árboles y solamente se escucharon murmullos y risas.
-Disculpa si te ha causado alguna molestia. Yo me encargaré de corregirla. ¿Gael cierto?.- dijo una dama muy elegante, su piel era reluciente, sus ojos eran color miel y su cabello era negro.
-Oiga disculpe pero no sé que hago aquí... yo estaba en mi habitación y de pronto me habla un tal Hidagu y me habla de una "duya", creáme, no se que es eso... y he estado viendo una criatura verde que tampoco sé que es y no me interesa saberlo. Solo quiero salir de aquí, ¿podría decirme como por favor?.
-Tranquilízate chico, ese Hidagu es muy juguetón pero te dijo la verdad, muéstrame tu duya
-¿Qué? Oiga acabo d edecirle que no sé que es una duya.
-¡Oh! Es verdad. Entonces eres tú... ven conmigo.
-Oiga no puedo... no... solo dígame como salir de aquí, porfavor.
-A eso voy chico, ven conmigo.
Así caminaron por unas montañas rodeadas de árboles y junto a ellos la pequeña que llevaba de la mano a Hidagu.